Yo puedo ver pasar las horas aquí, enciendo un cigarrillo,
una taza de café, y el olor a humedad...
mientras veo como te vas.
No son quejas que quiera desenvolverte, es un poquito de melancolía,
nada más que una triste y azul melancolía,
nunca hubiera imaginado que entre las hojas de mi libreta,
tu nombre ocuparía un pequeño lugar, unos cuantos garabatos
que en la tinta esconden todas esas tardes y una que otra noche,
que sin darte cuenta, te dedicaste a llevarme a pasear.
A veces me gusta relacionar ciertas palabras con las personas
para no olvidarlas cuando se van,
y al parecer, en común todos portan en la frente el kilometraje.
Me gusta verte volar cual parajillo alborotado tras alguna flor,
a fin de cuentas su perfume siempre se vuelve seductor,
yo lo haría, pero me da miedo.
Por eso me gusta verte, agitando tus alas, ¡y ve!
aquí me quedaré yo, esperándote, tranquila, serena,
el café no me faltará, te lo aseguro,
y así me mantendré despierta.
Pero no puedo evitar pensar en que cada centímetro que te alejes
me irá marcando un número en la piel, distanciándote,
y con cada paso, un pedazo de aliento mío es arrebatado y guardado en tu bolsillo,
a lo mejor es mi culpa por tenerte sentimientos
y por reservarte en mi mente una mesa para dos.
Por el momento, te dejo un suspiro y una caja de cartón,
cuidado con el agua por que se puede romper,
yo me iré a dormir para no pensarte,
y no saldré de casa cuando vuelva a llover.
lunes, 23 de julio de 2007
lunes, 9 de julio de 2007
Magic Woman
Esta noche he estado platicando contigo, aunque yo no diga nada,
y me dedique solo a escuchar tu voz.
Estás aquí sentada junto a mí, relatándome tus historias y anécdotas,
además de uno que otro sueño que se te escapa entre letras,
pasiones escondidas que agarran vuelo y se sueltan dando vueltas
al rededor de tu aliento y tu mirada pispireta.
Me puse a recordar, mientras seguías soñando por un momento,
cuando tu cabello era tan largo que te servía de manto
y te escondías en él, tan pequeñita que eres,
mientras el viento jugaba con el y tu no te diste cuenta.
Ahora tu cabello largo se ha ido para dejarle más espacio a tu rostro
y a tu sonrisa,
que te brota a veces natural, a veces con una verde ayudadita,
ah pero usted, siempre bonita.
Mujer, hoy aunque te tengo aquí en mi oído me dió por extrañarte,
por querer abrazarte, mirarte, sentirte cerca,
¿donde estuviste todo este tiempo, mujer?
tengo tantas cosas que agradecerte y que aprender de tí,
como el sonreírle a las hojas de los árboles
a disfrutar un agua fresca de guanábana como manjar de dioses
y a llevar el canto como bandera y como alivio para el corazón.
Tu llevas la magia en tus propias cuerdas,
y todavía tienes el descaro de pasarlo a las que se amarran en tu guitarra,
haciéndolas vibrar no solo a ellas, si no a mi respiración.
Tu llevas la luz en tus ojitos tan dulces, tan puros,
solo por eso me dejo guiar, y por tus palabras, me dejo arrullar...
Nunca pensé querer tanto a una mujer...
a una mágica mujer como tú,
Cuando regreses y te pueda ver, le haré tributo a todas las noches que,
como esta noche,
te tengo cerca mientras nos separan kilómetros de carretera.
y me dedique solo a escuchar tu voz.
Estás aquí sentada junto a mí, relatándome tus historias y anécdotas,
además de uno que otro sueño que se te escapa entre letras,
pasiones escondidas que agarran vuelo y se sueltan dando vueltas
al rededor de tu aliento y tu mirada pispireta.
Me puse a recordar, mientras seguías soñando por un momento,
cuando tu cabello era tan largo que te servía de manto
y te escondías en él, tan pequeñita que eres,
mientras el viento jugaba con el y tu no te diste cuenta.
Ahora tu cabello largo se ha ido para dejarle más espacio a tu rostro
y a tu sonrisa,
que te brota a veces natural, a veces con una verde ayudadita,
ah pero usted, siempre bonita.
Mujer, hoy aunque te tengo aquí en mi oído me dió por extrañarte,
por querer abrazarte, mirarte, sentirte cerca,
¿donde estuviste todo este tiempo, mujer?
tengo tantas cosas que agradecerte y que aprender de tí,
como el sonreírle a las hojas de los árboles
a disfrutar un agua fresca de guanábana como manjar de dioses
y a llevar el canto como bandera y como alivio para el corazón.
Tu llevas la magia en tus propias cuerdas,
y todavía tienes el descaro de pasarlo a las que se amarran en tu guitarra,
haciéndolas vibrar no solo a ellas, si no a mi respiración.
Tu llevas la luz en tus ojitos tan dulces, tan puros,
solo por eso me dejo guiar, y por tus palabras, me dejo arrullar...
Nunca pensé querer tanto a una mujer...
a una mágica mujer como tú,
Cuando regreses y te pueda ver, le haré tributo a todas las noches que,
como esta noche,
te tengo cerca mientras nos separan kilómetros de carretera.
domingo, 1 de julio de 2007
Desplante emocional
Mis teorías sobre el silencio caen a través de unas cuantas vertientes.
Una de ella es la que dice que el silencio es no decir ni una palabra,
como cuando se pierde la señal del telecable, aunque...
con este ejemplo se recuerda el molesto ruido que eso causa
ya sea el desastrozo ir y venir de los puntitos grises de la pantalla
o el que parece eterno zumbido respaldado por barras de colores saturados.
Esta otra donde el silencio reclama una conversación consigo mismo,
trayendo como consecuencia la terrible perturbación del ser,
puesto que estar hablándote y escuchándote única y exclusivamente a tí,
creo yo...
termina por atiborrarte de tus pensamientos malditos sin poder gritar,
pues estás en silencio.
Pero está una más, donde el silencio lo significa todo, cuando no encuentras
la palabra correcta pero encuentras la mirada más adecuada para expresar
tanto el pensamiento como el sentimiento interno.
Por eso, y solo por eso, es que el día de hoy, estas letras van dedicadas al silencio
de una despedida improvisada, corta y sobre todo silenciosa.
Tal vez, para algunos resulta absurdo que la ausencia de tí sea motivo de alardes
y reuniones con cerveza y un poquito de whisky,
o jugos de naranja y rock gritado...
te encuentras entonces con palabras rudas, como las de Avelino.
...por solo un mes y medio.
Tal vez, para otros es lo mínimo que se puede hacer,
y te encuentras con palabras conmovedoras como las de Gilberto,
con abrazos largos y sinceros, como el de Cintia,
con boinas bascas, que te reclama Jorge,
y con perpetuas palabras calladas, como las mías.
No es que no tenga nada que decirte, lo sabes,
solo que son palabras que no estoy acostumbrada a decir.
Generalmente son discusiones estúpidas sobre mujeres o comida,
o todo un planteamiento filosófico que se vuelve unidireccional,
por que, reconozcámoslo, a mi esas cosas nomás me alteran.
Generalmente son desahogos existenciales mutuos,
o toda una dotación de modismos defeños,
estoy acostumbrada a resaltar los datos curiosos de los personajes que encontramos en la calle,y a ser indiscretos y que nos regañe Flaviana.
En cada situación, cerramos con la seguridad de repetirlo pronto,
y que aunque no lo quieras, visitaremos la casona una vez más,
pero mi silencio refleja mi desfamiliarización con el momento, con esta situación tan rara,
soy una nena, y lo se,
y exagero, tal vez...
pero mi silencio te pide a gritos que te cuides mucho,
que te portes bien y a veces mal,
que aproveches todos tus días,
pero más que cualquier otra cosa
te pide que no te tardes.
se te quiere, amigo.
Una de ella es la que dice que el silencio es no decir ni una palabra,
como cuando se pierde la señal del telecable, aunque...
con este ejemplo se recuerda el molesto ruido que eso causa
ya sea el desastrozo ir y venir de los puntitos grises de la pantalla
o el que parece eterno zumbido respaldado por barras de colores saturados.
Esta otra donde el silencio reclama una conversación consigo mismo,
trayendo como consecuencia la terrible perturbación del ser,
puesto que estar hablándote y escuchándote única y exclusivamente a tí,
creo yo...
termina por atiborrarte de tus pensamientos malditos sin poder gritar,
pues estás en silencio.
Pero está una más, donde el silencio lo significa todo, cuando no encuentras
la palabra correcta pero encuentras la mirada más adecuada para expresar
tanto el pensamiento como el sentimiento interno.
Por eso, y solo por eso, es que el día de hoy, estas letras van dedicadas al silencio
de una despedida improvisada, corta y sobre todo silenciosa.
Tal vez, para algunos resulta absurdo que la ausencia de tí sea motivo de alardes
y reuniones con cerveza y un poquito de whisky,
o jugos de naranja y rock gritado...
te encuentras entonces con palabras rudas, como las de Avelino.
...por solo un mes y medio.
Tal vez, para otros es lo mínimo que se puede hacer,
y te encuentras con palabras conmovedoras como las de Gilberto,
con abrazos largos y sinceros, como el de Cintia,
con boinas bascas, que te reclama Jorge,
y con perpetuas palabras calladas, como las mías.
No es que no tenga nada que decirte, lo sabes,
solo que son palabras que no estoy acostumbrada a decir.
Generalmente son discusiones estúpidas sobre mujeres o comida,
o todo un planteamiento filosófico que se vuelve unidireccional,
por que, reconozcámoslo, a mi esas cosas nomás me alteran.
Generalmente son desahogos existenciales mutuos,
o toda una dotación de modismos defeños,
estoy acostumbrada a resaltar los datos curiosos de los personajes que encontramos en la calle,y a ser indiscretos y que nos regañe Flaviana.
En cada situación, cerramos con la seguridad de repetirlo pronto,
y que aunque no lo quieras, visitaremos la casona una vez más,
pero mi silencio refleja mi desfamiliarización con el momento, con esta situación tan rara,
soy una nena, y lo se,
y exagero, tal vez...
pero mi silencio te pide a gritos que te cuides mucho,
que te portes bien y a veces mal,
que aproveches todos tus días,
pero más que cualquier otra cosa
te pide que no te tardes.
se te quiere, amigo.
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