domingo, 1 de julio de 2007

Desplante emocional

Mis teorías sobre el silencio caen a través de unas cuantas vertientes.
Una de ella es la que dice que el silencio es no decir ni una palabra,
como cuando se pierde la señal del telecable, aunque...
con este ejemplo se recuerda el molesto ruido que eso causa
ya sea el desastrozo ir y venir de los puntitos grises de la pantalla
o el que parece eterno zumbido respaldado por barras de colores saturados.

Esta otra donde el silencio reclama una conversación consigo mismo,
trayendo como consecuencia la terrible perturbación del ser,
puesto que estar hablándote y escuchándote única y exclusivamente a tí,
creo yo...
termina por atiborrarte de tus pensamientos malditos sin poder gritar,
pues estás en silencio.

Pero está una más, donde el silencio lo significa todo, cuando no encuentras
la palabra correcta pero encuentras la mirada más adecuada para expresar
tanto el pensamiento como el sentimiento interno.

Por eso, y solo por eso, es que el día de hoy, estas letras van dedicadas al silencio
de una despedida improvisada, corta y sobre todo silenciosa.
Tal vez, para algunos resulta absurdo que la ausencia de tí sea motivo de alardes
y reuniones con cerveza y un poquito de whisky,
o jugos de naranja y rock gritado...
te encuentras entonces con palabras rudas, como las de Avelino.
...por solo un mes y medio.

Tal vez, para otros es lo mínimo que se puede hacer,
y te encuentras con palabras conmovedoras como las de Gilberto,
con abrazos largos y sinceros, como el de Cintia,
con boinas bascas, que te reclama Jorge,
y con perpetuas palabras calladas, como las mías.

No es que no tenga nada que decirte, lo sabes,
solo que son palabras que no estoy acostumbrada a decir.

Generalmente son discusiones estúpidas sobre mujeres o comida,
o todo un planteamiento filosófico que se vuelve unidireccional,
por que, reconozcámoslo, a mi esas cosas nomás me alteran.

Generalmente son desahogos existenciales mutuos,
o toda una dotación de modismos defeños,
estoy acostumbrada a resaltar los datos curiosos de los personajes que encontramos en la calle,y a ser indiscretos y que nos regañe Flaviana.

En cada situación, cerramos con la seguridad de repetirlo pronto,
y que aunque no lo quieras, visitaremos la casona una vez más,
pero mi silencio refleja mi desfamiliarización con el momento, con esta situación tan rara,
soy una nena, y lo se,
y exagero, tal vez...
pero mi silencio te pide a gritos que te cuides mucho,
que te portes bien y a veces mal,
que aproveches todos tus días,
pero más que cualquier otra cosa
te pide que no te tardes.

se te quiere, amigo.

1 comentario:

r0be dijo...

el silencio no existe...