Esta noche he estado platicando contigo, aunque yo no diga nada,
y me dedique solo a escuchar tu voz.
Estás aquí sentada junto a mí, relatándome tus historias y anécdotas,
además de uno que otro sueño que se te escapa entre letras,
pasiones escondidas que agarran vuelo y se sueltan dando vueltas
al rededor de tu aliento y tu mirada pispireta.
Me puse a recordar, mientras seguías soñando por un momento,
cuando tu cabello era tan largo que te servía de manto
y te escondías en él, tan pequeñita que eres,
mientras el viento jugaba con el y tu no te diste cuenta.
Ahora tu cabello largo se ha ido para dejarle más espacio a tu rostro
y a tu sonrisa,
que te brota a veces natural, a veces con una verde ayudadita,
ah pero usted, siempre bonita.
Mujer, hoy aunque te tengo aquí en mi oído me dió por extrañarte,
por querer abrazarte, mirarte, sentirte cerca,
¿donde estuviste todo este tiempo, mujer?
tengo tantas cosas que agradecerte y que aprender de tí,
como el sonreírle a las hojas de los árboles
a disfrutar un agua fresca de guanábana como manjar de dioses
y a llevar el canto como bandera y como alivio para el corazón.
Tu llevas la magia en tus propias cuerdas,
y todavía tienes el descaro de pasarlo a las que se amarran en tu guitarra,
haciéndolas vibrar no solo a ellas, si no a mi respiración.
Tu llevas la luz en tus ojitos tan dulces, tan puros,
solo por eso me dejo guiar, y por tus palabras, me dejo arrullar...
Nunca pensé querer tanto a una mujer...
a una mágica mujer como tú,
Cuando regreses y te pueda ver, le haré tributo a todas las noches que,
como esta noche,
te tengo cerca mientras nos separan kilómetros de carretera.
lunes, 9 de julio de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
la distancia no haceque dejen dedoler algunas conversaciones
Publicar un comentario